En terapia es muy importante diferenciar el tipo de población a la que se dirige ya que los métodos de evaluación y tratamientos utilizados son diferentes en función de quién recibirá el tratamiento.

En ocasiones, irrumpen en nuestras vidas importantes acontecimientos, ante los que sentimos malestar o un sufrimiento que nos desborda o, aunque no sea algo grave, notamos que algo no acaba de ir bien o nos sentimos perdidos.

Acudir a un psicólogo/a especializada/o en terapia para adultos le puede ayudar encontrar la verdadera causa de su malestar y aprender herramientas que le permitan afrontar la vida de otra manera.

Muchas personas buscan ayuda profesional para entender mejor sus comportamientos y emociones y fomentar, con ello, el autocrecimiento y su desarrollo personal previniendo así también la aparición de trastornos psicológicos y mejorando su bienestar y su estado de salud.

La mayoría de los problemas psicológicos o los desequilibrios emocionales surgen en base a cómo la persona se relaciona con los demás y con los sucesos que ocurren en su vida. Más concretamente, depende de las interpretaciones que hacen sobre lo que ocurre en la realidad.

En terapia para adultos trabajamos para observar las interpretaciones, creencias, pensamientos, emociones y conductas que con frecuencia adoptamos. El psicólogo guía al adulto para adoptar nuevos modos de pensar y así afrontar la realidad de otro modo, de manera que le permita el alivio y la superación de la angustia, la depresión y el estrés con el fin de mejorar su calidad de vida, consiguiendo la armonía y la satisfacción que la persona busca.

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